
Vicara nació en 1992 de la unión de tres familias históricas —los Visconti, Cassinis y Ravizza—, cuya experiencia y pasión tienen raíces profundas que se remontan siglos atrás en Monferrato. La empresa se destaca por su compromiso con la recuperación y valorización de variedades de uva nativas tradicionales, como el Grignolino, junto con un fuerte enfoque en la sostenibilidad ambiental y la autenticidad territorial. Ubicada en las colinas de Rosignano Monferrato, Vicara cultiva 33 hectáreas de viñedos en suelos complejos y diversos que aportan gran elegancia, complejidad y mineralidad a sus vinos. La producción artesanal y el meticuloso cuidado en cada detalle reflejan una dedicación a preservar la identidad histórica y cultural del territorio.
Hoy, Giuseppe y Emanuele Visconti dirigen Vicara, salvaguardando un patrimonio que fusiona la historia familiar con el coraje de explorar nuevos caminos. Vicara está arraigada en Monferrato, un territorio único moldeado por el tiempo y el hombre, donde cada colina cuenta una historia de suelos antiguos y complejos.
La empresa opera en tres áreas geológicas distintas: Bricco Uccelletta, con su suelo de Vigna Uccelletta de más de 27,5 millones de años que confiere elegancia y equilibrio; Crosia, rica en cuatro formaciones geológicas y fuente de Cantico della Crosia, que ofrece estructura y mineralidad; y Vadmon, que entrega aromas intensos y una mineralidad pronunciada. Vicara actúa como un puente entre el pasado y el futuro, dedicada a redescubrir y valorizar el patrimonio territorial, varietal y cultural de Monferrato. Produce vinos únicos con respeto y rigor, marcados por una fuerte identidad.
Para Vicara, el vino es una historia: un viaje a través del tiempo y la pasión que abarca generaciones, una forma de compartir la belleza y el amor transmitidos a lo largo de los siglos.