
La Morra, uno de los pueblos más emblemáticos de las Langhe, situado en una colina cerca de Alba, es una zona famosa por la producción de Barolo, uno de los vinos más prestigiosos y valorados del mundo. Desde 2014, el territorio de La Morra forma parte del patrimonio mundial de la UNESCO en los Paisajes Vitivinícolas del Piamonte.
Aquí se encuentra la prestigiosa bodega Tenuta L’Illuminata, dirigida por Guido Folonari, reconocida por la excelencia en la enología piamontesa. La finca cultiva 10 hectáreas de viñedos a una altitud media de 340 metros sobre el nivel del mar, con exposición suroeste, en un suelo calizo y franco-arenoso de origen miocénico.
Esta combinación única de terroir permite la producción de vinos DOCG y DOC de alta calidad como Barolo DOCG, Barbera d’Alba DOC, Langhe Nebbiolo DOC y Dolcetto d’Alba DOC, símbolos de la viticultura auténtica del Piamonte.
La bodega ha sido renovada completamente y equipada con tecnología moderna para la vinificación y el envejecimiento en barricas de roble francés y grandes toneles de roble de Eslavonia de 25 hectolitros. La bodega de crianza es fundamental para que los vinos adquieran estructura y complejidad antes del embotellado.
El Barolo de Tenuta L’Illuminata destaca por la Mención Geográfica Adicional (MGA) Sant’Anna, que identifica una zona específica dentro de la DOCG Barolo. Este sistema MGA, activo desde la vendimia de 2010, delimita las zonas vitivinícolas municipio por municipio, valorando las diferencias territoriales y protegiendo la singularidad de cada cru.
Elegir los vinos de Tenuta L’Illuminata significa apostar por productos de nicho, expresión auténtica del terroir langarolo y de la tradición piamontesa. En Philarmonica.it descubre las características únicas de los vinos de La Morra y Tenuta L’Illuminata, con detalles sobre terroir, viticultura sostenible y métodos de crianza.

La bodega Roberto Garbarino es una empresa joven y dinámica situada en Alta Langa, en Neviglie, en el corazón de las Langhe de Cuneo. Fundada en 2012 por el enólogo piamontés Roberto Garbarino, la bodega se especializa en la producción de espumosos método tradicional Alta Langa DOCG y vinos aromáticos de gran delicadeza, como el Moscato d’Asti. Los viñedos se extienden sobre 6,5 hectáreas de suelos arcillo-arenosos orientados al sur y a una altitud de aproximadamente 450 metros, condiciones ideales para vinos frescos, elegantes y de carácter definido. Su posición única, con vistas a Treiso y el Monviso, junto a un clima fresco y seco, permite una maduración lenta y equilibrada de las uvas, base de la calidad típica de los vinos Garbarino.
La filosofía de producción se basa en un profundo respeto por el medio ambiente: no se usan herbicidas ni fertilizantes químicos, se limita el uso de fitosanitarios sistémicos y cada fase del cultivo se gestiona con esmero manual. Este enfoque sostenible preserva la vitalidad del suelo y la salud de las uvas, garantizando vinos limpios, puros y territoriales que expresan con autenticidad el terroir de Alta Langa.
Roberto y su esposa Beatrice siguen personalmente cada paso, desde el viñedo hasta la botella, cuidando los detalles diarios que marcan la diferencia en el producto final. Cada botella de Roberto Garbarino narra la añada, el clima y la tierra de Neviglie, manteniendo un vínculo directo con esta histórica región que hoy encuentra en esta bodega joven una voz respetada y refinada en el panorama vitivinícola piamontés.

Vicara nació en 1992 de la unión de tres familias históricas —los Visconti, Cassinis y Ravizza—, cuya experiencia y pasión tienen raíces profundas que se remontan siglos atrás en Monferrato. La empresa se destaca por su compromiso con la recuperación y valorización de variedades de uva nativas tradicionales, como el Grignolino, junto con un fuerte enfoque en la sostenibilidad ambiental y la autenticidad territorial. Ubicada en las colinas de Rosignano Monferrato, Vicara cultiva 33 hectáreas de viñedos en suelos complejos y diversos que aportan gran elegancia, complejidad y mineralidad a sus vinos. La producción artesanal y el meticuloso cuidado en cada detalle reflejan una dedicación a preservar la identidad histórica y cultural del territorio.
Hoy, Giuseppe y Emanuele Visconti dirigen Vicara, salvaguardando un patrimonio que fusiona la historia familiar con el coraje de explorar nuevos caminos. Vicara está arraigada en Monferrato, un territorio único moldeado por el tiempo y el hombre, donde cada colina cuenta una historia de suelos antiguos y complejos.
La empresa opera en tres áreas geológicas distintas: Bricco Uccelletta, con su suelo de Vigna Uccelletta de más de 27,5 millones de años que confiere elegancia y equilibrio; Crosia, rica en cuatro formaciones geológicas y fuente de Cantico della Crosia, que ofrece estructura y mineralidad; y Vadmon, que entrega aromas intensos y una mineralidad pronunciada. Vicara actúa como un puente entre el pasado y el futuro, dedicada a redescubrir y valorizar el patrimonio territorial, varietal y cultural de Monferrato. Produce vinos únicos con respeto y rigor, marcados por una fuerte identidad.
Para Vicara, el vino es una historia: un viaje a través del tiempo y la pasión que abarca generaciones, una forma de compartir la belleza y el amor transmitidos a lo largo de los siglos.

Raineri Franciacorta nació en 2019 del entusiasmo y la visión de Lorenzo Raineri, un joven empresario graduado en Viticultura y Enología. Siguiendo la pasión familiar, transformó los viñedos cultivados durante más de veinte años en un proyecto enológico ambicioso e innovador.
Con sede en Erbusco, el corazón de Franciacorta, la empresa se extiende sobre 4 hectáreas de viñedos de Chardonnay y Pinot Noir, con una producción anual de unas 10.000 botellas divididas en Brut, Dosaggio Zero y Satèn. Desde la vendimia manual y selectiva hasta el prensado suave, cada fase se cuida con rigor.
Los vinos Franciacorta se afinan durante al menos 36 meses sobre lías, con un proceso de remuage y degüelle que garantiza equilibrio y finura. El método SoloUva, basado en la plena madurez de las uvas y el uso exclusivo de su mosto, permite obtener vinos elegantes, complejos y fuertemente identitarios.

Vivaldi nació a finales de los 80 como un sueño ambicioso entre las montañas, en la meseta de Meltina: una terraza natural suspendida a 1.200 metros entre Val Sarentino y Val Passiria, en la provincia de Bolzano, hogar de la vinícola más alta de Europa.
En este rincón remoto del Alto Adige, lejos de los grandes distritos espumosos, las oscilaciones térmicas naturales crean estaciones lentas y generosas. Los días soleados maduran las uvas con calma, mientras las noches frescas preservan aromas puros e mineralidad intacta. El aire cristalino de montaña, enriquecido por brisas alpinas, protege los viñedos heroicos – laderas empinadas y soleadas donde Pinot Noir, Chardonnay y variedades autóctonas alcanzan su máxima expresión.
Bajo la visión apasionada de Wolfgang Tratter, Vivaldi ha convertido la altitud en su rasgo distintivo, transformando los retos del terreno en una excelencia única. Cada espumoso método clásico Alto Adige nace de uvas de montaña seleccionadas con esmero, fermentadas con maestría y criadas al menos 24 meses sobre lías en botella, seguidas de degüelle manual tradicional.
¿El resultado? Burbujas de perlage finísimo y persistente; aromas nítidos de fruta madura, flores blancas y notas minerales volcánicas; frescura vibrante y estructura armónica. Evocan la energía rítmica de la montaña, en una armonía clásica reinterpretada en clave contemporánea.

Guido Folonari fundó Winzerberg, una prestigiosa bodega situada en el corazón del Alto Adige, una de las regiones vinícolas más reconocidas de Italia. Winzerberg representa la fusión perfecta entre tradición, territorio y calidad, gracias al trabajo conjunto de cinco pequeños viticultores altoatesinos, cada uno propietario de una finca con terroirs únicos y bien diferenciados, que cultivan uvas de gran calidad capaces de expresar al máximo el potencial del Südtirol.
El Alto Adige es famoso por sus condiciones pedoclimáticas ideales, con veranos soleados, marcadas variaciones térmicas y suelos diversos que favorecen la producción de vinos elegantes y complejos. Winzerberg cultiva cuidadosamente siete variedades seleccionadas: Pinot Blanco, Pinot Gris, Kerner, Sauvignon, Gewürztraminer, Pinot Negro (Blauburgunder) y Lagrein. Estas variedades crecen en zonas específicas del Alto Adige, como el valle de Isarco, Oltradige, Renon y la cuenca de Bolzano, entre 400 y 800 metros de altitud. Las diversas características de suelo, exposición y microclima confieren a cada vino una identidad territorial marcada, con aromas intensos, gran elegancia y estructura equilibrada.
Winzerberg se distingue por su cuidado artesanal en el viñedo y la experta dirección de un enólogo altoatesino apasionado, que supervisa cada fase de la producción. El resultado son siete vinos con gran personalidad, que reflejan el alma auténtica del Alto Adige y satisfacen incluso a los paladares más exigentes. En la actualidad, Winzerberg es reconocido como un símbolo de calidad y autenticidad, capaz de realzar la tradición y el terroir altoatesino a través de vinos de gran carácter y refinamiento.

En el corazón de San Michele all’Adige, La Cantina San Michael constituye una verdadera joya en el panorama vinícola trentino. Fundada en 2009 por un grupo de profesionales profundamente dedicados a la enología, esta modesta empresa se consagra con maestría consumada a la producción de Trento Doc de primerísima calidad, adhiriéndose rigurosamente al método clásico.
La bodega se ha distinguido rápidamente gracias a vinos que encapsulan la esencia misma de la tradición trentina, granjeándose el reconocimiento y la admiración de exquisitos conocedores y aficionados. Su misión trasciende la mera producción: crear espumantes que no solo satisfagan las expectativas de los consumidores, sino que encarnen el compromiso inquebrantable y la devoción de sus fundadores. San Michael es el epítome de la excelencia, fruto de una pasión compartida por la incansable búsqueda de la perfección en cada botella.

Azienda Agricola Boscaini Carlo se encuentra en el corazón de la Valpolicella Clásica, en el encantador pueblo de Sant’Ambrogio di Valpolicella, en el extremo occidental de esta prestigiosa denominación veronesa. Su historia vinícola comenzó hace unos 70 años, cuando el fundador Carlo Boscaini —cuyo nombre da identidad al dominio— inició la actividad con tierras arrendadas, adquiriéndolas en 1948 junto a su hijo Arturo Ernesto. Vivió hasta los 102 años, infundiendo una profunda pasión por las vides y la producción de vinos de calidad, principios que sus nietos Carlo y Mario continúan hoy con renovado vigor.
Los 15 hectáreas de viñedos fueron completamente renovados a principios de los años 90 y se hallan ahora en plena madurez productiva. Esta elección equilibra tradición e innovación: gestión con técnicas modernas que minimizan el uso de químicos, viticultura integrada, vendimia manual y exclusivamente uvas propias. Guiada por una sólida visión empresarial, la filosofía de la empresa persigue la excelencia, valorizando el terruño de Valpolicella —una de las zonas vinícolas más reputadas de Italia— y fiel a las variedades tradicionales de la denominación.
La producción anual alcanza las 60.000 botellas, con vinos icónicos como Valpolicella, Valpolicella Superiore, Ripasso, Amarone della Valpolicella DOCG y Recioto della Valpolicella DOCG. Esta sólida oferta, inseparable de su terruño, testimonia la lealtad al legado del fundador y el compromiso con una enología auténtica y de alto nivel.

Drei Donà – Tenuta La Palazza es una excelencia histórica incrustada en las colinas de la Romaña, entre Forlì, Castrocaro y Predappio, custodia de un patrimonio vitivinícola auténtico.
Nacida en los años 20 por voluntad de la familia Drei Donà, la finca se extiende por 23 hectáreas de viñedos heroicos dominados por el Sangiovese, emblema de la Romaña. En los años 80, el Conde Claudio Drei Donà imprimió un giro visionario: introducción de variedades internacionales como Chardonnay y Cabernet Sauvignon, unidas a prácticas sostenibles que conquistaron premios mundiales, elevando la bodega entre las estrellas enológicas de la región.
En el corazón de la producción late una agricultura biológica y biodinámica, sinfonía de rigor y respeto por los ciclos naturales. Cada fase – desde la selección maniacal en viñedo, la vendimia hasta la vinificación por parcela – honra la tierra: levaduras indígenas, maceraciones prolongadas, decantaciones naturales con trasvases desde arriba, crianzas lentas en roble y ánforas de terracota. El resultado: vinos de elegancia suprema, estratificados de personalidad y terruño.
Giovanna, Ida y Enrico Drei Donà guían hoy con pasión este camino, dando voz a etiquetas que narran el alma resiliente de la Romaña en copas que vibran de historia y vitalidad.

Situada en el corazón del histórico territorio de los Castillos de Jesi, en Staffolo, Cimarelli representa un símbolo consolidado de calidad, pasión y profundo respeto por la región de las Marcas. Con más de un siglo de experiencia, la empresa se distingue por la producción de vinos auténticos que narran fielmente el carácter único de las colinas marchigianas, capturando la esencia de un paisaje milenario.
La finca se extiende por 10 hectáreas de viñedos especializados, distribuidos en las dos principales contrade de Staffolo: Contrada San Francesco y Contrada Coste. Aquí, un microclima favorable —caracterizado por oscilaciones térmicas ideales y brisas marinas— se une a la riqueza de los suelos calcáreos-arcillosos. Estos elementos naturales confieren a las uvas una complejidad aromática excepcional y una mineralidad única, que se traducen en vinos elegantes, frescos y estructurados, capaces de expresar el verdadero potencial del terruño.
El enfoque en la vinificación refleja la misma rigurosidad. Cada fase comienza con una meticulosa selección manual de las uvas en la vendimia, seguida de procesos enológicos estudiados con precisión para realzar las peculiaridades del territorio en cada botella. Cimarelli no produce simplemente vino: crea un puente entre tradición e innovación, invitando a los apasionados a descubrir la poesía de las Marcas a través de sabores auténticos y memorables.

Cafaggio es una histórica finca situada en Panzano, una localidad de Greve in Chianti, que abarca aproximadamente 60 hectáreas. De estas, 30 hectáreas están dedicadas a viñedos para la producción de Chianti Classico, 3 hectáreas son olivares y el resto es bosque. La finca se ubica en la Conca d’Oro, una de las zonas más reconocidas por la calidad y el carácter único del vino Chianti Classico, gracias a un microclima favorable que favorece viñedos y olivares naturalmente resistentes con un perfil aromático distintivo.
Fundada en 1408, Cafaggio ha pasado por varios propietarios a lo largo de los siglos: inicialmente perteneció a los monjes benedictinos de Siena y a la familia Niccolini de Florencia, luego pasó al hospital florentino Santa Maria Nuova. En el siglo XIX se convirtió en propiedad de la familia Boddi y, en los años 60, fue adquirida por la familia Farkas, que renovó las bodegas y revitalizó los viñedos y olivares, posicionando la finca en la escena internacional.
Desde 2016, Cafaggio ha intensificado su enfoque en la calidad a lo largo de toda la cadena de producción, adoptando un cuidado meticuloso. La finca está certificada como orgánica y produce vinos veganos. Desde 2025, está dirigida por Alessandro Dal Bianco, quien con un enfoque innovador realza la tradición consolidada y la identidad del Chianti Classico, manteniendo a Cafaggio como una referencia de excelencia en el panorama vitivinícola italiano e internacional.

Fundada en 1976, Poggio Antico es una de las bodegas más prestigiosas de Montalcino, especializada en la producción de vinos de alta calidad en cantidades limitadas. Desde 2017, tras un cambio de propiedad y la adopción de un enfoque científico innovador, la bodega ha revitalizado su tradición vinícola con un equipo de expertos y colaboraciones de excelencia.
Situada en la colina más alta de Montalcino, Poggio Antico abarca 200 hectáreas a una altitud entre 500 y 620 metros, con 37 hectáreas de viñedos y 150 de bosque natural. La bodega promueve prácticas de viticultura sostenible, protegiendo la salud del suelo y la biodiversidad local, gracias a suelos ricos en galestro, piedra caliza y elementos pedregosos, típicos del terroir único de Montalcino.
Los viñedos de Poggio Antico están divididos en 15 parcelas distintas, recolectadas y vinificadas por separado para destacar las características únicas de cada terreno. El equilibrio entre altitud, exposición, vientos constantes y diversidad de suelos contribuye a crear vinos elegantes, frescos y longevos que expresan auténticamente el terroir de Montalcino. Las vendimias selectivas y el cuidadoso envejecimiento producen vinos que encarnan la esencia del terreno y gozan de reconocimiento internacional.

Donna Olimpia 1898 nace de una idea de Guido Folonari, heredero de una de las familias históricas del vino italiano, que a principios de 2001, decidió desarrollar un proyecto vitivinícola ambicioso. “Cuando decidí empezar esta aventura en solitario, simplemente me alzé y me fui. Que estaba buscando? No lo sabía ni yo mismo. Buscando un lugar que emocionase. Tuve la suerte de encontrar 3 “. Así, en poco tiempo, realizó tres bodegas en las zonas productivas más prestigiosas entre el Piemonte yla Toscana, y emergen en el escenario italiano lo que será reconocido inmediatamente como “las tres Killer B’s” de Guido Folonari.
La bodega, que ostenta el nombre de “Donna Olimpia 1898” (Olympia Alliatas, Señora de Biserno y esposa de Gherardo della Gherardesca, que dio su nombre a la finca en el año 1898 con motivo del 25 aniversario de su matrimonio), tiene una superficie de alrededor de 60 hectáreas, todas ellas situadas en la Denominación de Origen DOC Bolgheri y cubre una franja de terreno que se extiende a Km 167,8 de la carretera nacional Aurelia hacia el interior por aproximadamente 1,2 km. La morfología del terreno es planar y se plantaron 40 hectáreas de viñedos y algunas zonas se dedicaron a tierra de cultivo.

Una perla enológica incrustada en el interior de Lacio, Colle di Maggio representa una singularidad capaz de regalar un sueño que trasciende las fronteras regionales. La bodega sostiene una filosofía que abraza tres conceptos fundamentales, que constituyen la espina dorsal de toda su producción: la Calidad, la Belleza y el Arte. Situada en Velletri, en los Colli Albani – una ciudad conocida desde siempre como el campo de Roma –, Colle di Maggio toma su nombre de la histórica Contrada Prato di Maggio.
Las raíces de la bodega se hunden en los años sesenta, cuando fue fundada por Domenico Tulino, un abogado apasionado por el arte. Él albergaba frecuentemente a ilustres artistas como Mario Schifano y Giorgio de Chirico, infundiendo desde el principio un alma creativa en el proyecto vitivinícola. Hoy, bajo la guía de una nueva propiedad animada por un espíritu familiar y una fuerte pasión por la experimentación, Colle di Maggio trabaja incansablemente para valorizar un patrimonio enológico de más de cincuenta años. Esta dedicación no solo preserva la tradición, sino que proyecta la bodega hacia un futuro de excelencia, donde cada vino narra una historia de tierra, belleza y maestría artesanal.

La Finca Agrícola Laura De Vito nace del profundo deseo de la pareja Laura y Carmine de realzar y narrar la historia de un pequeño pero extraordinario territorio: la Irpinia. Con pasión y dedicación, la empresa cultiva 10 hectáreas de Fiano en el corazón de Lapio, en la provincia de Avellino, distribuidas en tres parcelas distintas – Arianiello, Verzare y Sauroni –, de las que nacen los tres prestigiosos Crus. Esta vocación territorial se refleja en cada fase del proceso productivo.
La filosofía de la empresa se basa en el respeto absoluto por el territorio, que guía todas las decisiones: desde prácticas de trabajo del suelo cuidadosas y sostenibles, hasta la vinificación artesanal y la venta del producto terminado. Un encuentro decisivo marcó el inicio de un nuevo capítulo: el del enólogo Vincenzo Mercurio, profundo conocedor de las únicas sutilezas de los suelos irpinos. Fue precisamente esta alianza la que impulsó el proyecto de zonificación de la finca, culminando en el nacimiento de los tres Crus, expresiones auténticas de terroirs distintos pero armónicos.
En el fondo, el lema que guía a Laura – «ser antes que aparentar» – encarna la esencia de un proyecto auténtico, arraigado en la tierra y la tradición, listo para conquistar paladares expertos con vinos de rara elegancia y profundidad.

La Azienda Agricola Antonella Corda se alza en Serdiana, en la llanura baja del Campidano, a pocos kilómetros de Cagliari. Esta tierra, históricamente dedicada a la agricultura, está salpicada de olivos centenarios, viñedos exuberantes y campos de cereales que ondulan con la brisa mediterránea. Aquí, Antonella Corda —agrónoma especializada en viticultura— heredó en 2010 los viñedos familiares, tomando las riendas con visión y determinación. Bajo su dirección, la finca se transformó rápidamente en una reconocida «bodega boutique», donde innovación y tradición se fusionan en un equilibrio perfecto, dando vida a vinos que encarnan la esencia auténtica de una de las zonas más vocadas de Cerdeña para la producción vinícola de alto nivel.
Hoy se extiende por 40 hectáreas: 15 dedicadas a viñedos, 12 a olivares y el resto a cultivos de secano, gestionados con un enfoque sostenible que refleja el profundo amor de Antonella Corda por la tierra y el respeto por las tradiciones locales. Los vinos producidos —distinguídos por una refinada autenticidad— nacen de prácticas agronómicas de vanguardia: sistemas de lucha integrada contra plagas, abonos estrictamente orgánicos e irrigaciones optimizadas para preservar los recursos hídricos. Esta filosofía no solo garantiza productos de excelencia, sino que posiciona a la Azienda Agricola Antonella Corda como un modelo de viticultura responsable, capaz de expresar la identidad única del terruño sardo con elegancia y profundidad.

Tenute Ballasanti es una bodega única en Sicilia, encaramada en las laderas del Etna, donde Manuela Seminara regresa a la tierra familiar, en el declive que mira al amanecer sobre el mar. Aquí, junto a Fabio Gualandris, transforma su perfecta armonía y el amor compartido por la tierra en el corazón palpitante de la empresa. De esta sinergia nace una producción de vinos rectos y explosivos, al signo de la excelencia: con cada sorbo, Manuela quiere revivir la fuerza de “A muntagna” —el Etna mismo— y el absoluto respeto por la naturaleza y sus ritmos. Para ella, sentir y comprender la tierra es captar la esencia misma de la vida.
Todo en Tenute Ballasanti cuenta una historia antigua pero viva: los senderos que serpentean entre los viñedos, el muro de piedra seca levantado por Don Lorenzo, su bisabuelo, y los dos pinos marítimos que daban sombra a Donna Mara —su esposa— en los días de Grecale, cuando decía que allí “bailaban hasta los santos” por el viento impetuoso. Está la presencia silenciosa y poderosa de Don Angelo, su abuelo, cuyo trabajo y ejemplo arraigan los lazos afectivos de Manuela y luego de Fabio. Su amor por esta tierra los impulsó a recuperar la antigua finca, insuflando nueva vida a su belleza atemporal.
Hoy, Tenute Ballasanti crece y se renueva, pero sigue siendo testigo de un territorio singular —montañoso y mediterráneo a la vez—, enriquecido por erupciones volcánicas. El terroir, permeable y rico en potasio asimilable, pero pobre en nitrógeno y fósforo, es generoso y explosivo —en cierto sentido, por domar. Entre las viñas brillan la plata de los olivares, el perfume de los frutales y el encanto de jardines con suculentas, bonsáis, hierbas aromáticas y jazmín. Es la magia de Sicilia que resuena en el amor de Manuela por su tierra, tomando forma en la búsqueda constante de sabor, belleza y armonía.

Pichler‑Krutzler è una cantina familiare della Wachau, una delle più prestigiose regioni vinicole austriache, Patrimonio dell’Umanità UNESCO, affacciata sul Danubio. Nei vigneti terrazzati di Dürnstein, Elisabeth Pichler‑Krutzler ed Erich Krutzler producono vini bianchi eleganti e profondamente minerali da Grüner Veltliner e Riesling, vitigni simbolo di questo territorio.
Nel 2006 Elisabeth Pichler‑Krutzler, originaria della Wachau, ed Erich Krutzler, dal Burgenland, fondano la loro azienda vinicola nel medievale “Rothenhof”, una storica tenuta all’ingresso della valle. Entrambi provengono da famiglie da generazioni impegnate nella produzione di vino e mettono a frutto questa esperienza per creare etichette uniche, dal forte legame con il luogo di origine. Grazie a investimenti mirati in tecnologia di cantina all’avanguardia, oggi Pichler‑Krutzler è riconosciuta come una delle realtà più interessanti e dinamiche della nuova Wachau.
I vini Pichler‑Krutzler sono ottenuti da uve provenienti da siti di grande qualità, raccolte a mano, vinificate e imbottigliate senza assemblaggi, aggiunte di zucchero, concentrazioni o chiarifiche spinte. L’obiettivo è realizzare vini essenziali e cristallini, che non seguono mode del momento ma raccontano con chiarezza il terroir della Wachau, mantenendo integra l’identità di ogni vigneto e di ogni annata.
I vigneti Pichler‑Krutzler si trovano su ripidi terrazzamenti di pietra intorno a Dürnstein e al bacino di Loiben, lungo il Danubio, coltivati esclusivamente a mano. Qui il microclima nasce dall’incontro tra influssi atlantici, le temperature miti della Pannonia e i venti freschi che scendono dalle vallate laterali, creando condizioni ideali per bianchi longevi e complessi. I suoli alternano sabbia e ghiaie del Danubio, strati di loess e rocce primarie, elementi che donano ai vini struttura, tensione e una marcata impronta minerale.

Weingut Robert Weil è una storica tenuta del Rheingau con sede a Kiedrich, considerata un simbolo internazionale della cultura tedesca del Riesling. Fondata nel 1875 dal dottor Robert Weil, oggi è guidata dalla quarta generazione familiare con Wilhelm Weil, che ha consolidato uno stile riconoscibile fatto di eleganza, precisione aromatica e lunga capacità di affinamento.
Il patrimonio vitato copre circa 90 ettari esclusivamente a Riesling, distribuiti sui pendii del Kiedricher Berg in tre siti VDP di altissimo pregio: Gräfenberg, Klosterberg e il monopole Turmberg. I vigneti, con ceppi anche oltre i 50 anni, sorgono su suoli ricchi di ardesia e quarzite, con esposizioni ideali che permettono maturazioni lente e complete, fondamentali per la produzione di grandi vini secchi e Prädikat.
La cantina adotta una viticoltura sempre più sostenibile, con gestione biologica certificata delle vigne dalla vendemmia 2024, selezioni severe in vigna e raccolta manuale scalare. In cantina, fermentazioni a temperatura controllata e lunghi affinamenti sui lieviti danno vita a Riesling dallo stile “château”: puri, complessi, finemente fruttati, con acidità vibrante e una firma minerale che rende Weingut Robert Weil un punto di riferimento assoluto per il Rheingau.

Weingut Robert Weil è una storica tenuta del Rheingau con sede a Kiedrich, considerata un simbolo internazionale della cultura tedesca del Riesling. Fondata nel 1875 dal dottor Robert Weil, originario della Prussia e docente alla Sorbona, oggi è guidata dalla quarta generazione familiare con Wilhelm Weil, che ha consolidato uno stile riconoscibile fatto di eleganza, precisione aromatica e grande capacità di affinamento.
Il patrimonio vitato copre circa 90 ettari esclusivamente a Riesling, distribuiti sui pendii del Kiedricher Berg in tre siti VDP di altissimo pregio: Gräfenberg (Grosse Lage), Klosterberg e il monopole Turmberg. I vigneti, con ceppi anche oltre i 50 anni, sorgono su suoli ricchi di ardesia, quarzite e phyllite, con esposizioni ideali che permettono maturazioni lente e complete, fondamentali per la produzione di grandi vini secchi (Grosses Gewächs) e Prädikat, dagli Spätlese ai più rari Trockenbeerenauslese.
La cantina adotta una viticoltura rigorosamente qualitativa, con rese contenute, gestione sostenibile certificata, nessun diserbo chimico e selezioni severe in vigna, fino a vendemmie scalari per i vini di punta. In cantina, fermentazioni accurate in acciaio e in grandi botti di rovere e lunghi affinamenti sui lieviti danno vita a Riesling dallo stile “château”: puri, complessi, finemente fruttati, con acidità vibrante e una firma minerale cesellata, che rende Weingut Robert Weil un punto di riferimento assoluto per il Rheingau e per gli appassionati di Riesling nel mondo.

Il Domaine de Terres Blanches è una tenuta situata tra Sancerre e Bué‑en‑Sancerre, creata dalla famiglia Saget come espressione più ambiziosa della loro ricerca di grandi vini di terroir nella Loira centrale. Acquistato da Jean‑Louis Saget alla fine degli anni Novanta, il domaine è oggi guidato anche dai figli Arnaud e Laurent, che hanno orientato il lavoro su un approccio ancora più preciso ai suoli e alle singole parcelle.
La proprietà si sviluppa su 15 ettari a Sancerre, con 13,5 ettari di Sauvignon Blanc e 1,5 ettari di Pinot Noir, oltre a vigne a Pouilly‑Fumé, sempre su terreni calcarei di “terres blanches” e caillottes. La cantina, moderna e funzionale, è stata progettata per vinificare separatamente ogni parcella e ospita le diverse espressioni del domaine, dai Sancerre bianchi e rossi ai Pouilly‑Fumé, con particolare attenzione all’espressione minerale e alla finezza aromatica del Sauvignon Blanc.
Cuore della filosofia del Domaine de Terres Blanches è il rispetto del terroir: i suoli sono lavorati con interventi misurati, senza forzature, e ogni vino nasce dall’idea di accompagnare la natura più che correggerla. L’obiettivo dichiarato è produrre vini puri, vibranti e profondamente identitari, in cui freschezza, precisione e mineralità raccontino con chiarezza l’origine e la personalità delle colline di Sancerre.

Gustave Lorentz ha sede nel pittoresco villaggio medievale di Bergheim, nel cuore dell’Alsazia, ed è una delle cantine storiche della regione, attiva dal 1836 e da allora sempre nelle mani della stessa famiglia. Oggi l’azienda è guidata da Georges Lorentz, affiancato dalle tre figlie – tra cui Clara, enologa – pronte a garantire la continuità di una tradizione giunta alla settima generazione.
Il domaine dispone di 52 ettari vitati complessivi, di cui 35 ettari condotti in agricoltura biologica certificata dal 2012, concentrati sui pendii che circondano Bergheim. I vigneti sono piantati principalmente a Riesling, Gewurztraminer, Pinot Gris, Pinot Blanc e Pinot Noir, con ogni varietà abbinata al terroir più adatto per esprimere al meglio identità aromatica, freschezza e capacità di invecchiamento.
Elemento distintivo della tenuta è il Grand Cru Altenberg de Bergheim, di cui Gustave Lorentz è il principale proprietario, con circa 13 ettari su suoli argilloso‑calcarei esposti a sud, ideali per vini potenti ma finissimi. A questo si aggiungono le parcelle nel vicino Grand Cru Kanzlerberg, completate da una cantina completamente rinnovata, tra le più moderne d’Alsazia, progettata per valorizzare senza forzature il dialogo tra vitigno, terroir e clima che è alla base dello stile della maison.

Domaine Michaut Frères si trova nel cuore del vigneto di Chablis, nel villaggio di Béine, ed è una dinamica azienda familiare che incarna lo stile più autentico della denominazione. Fondata nel 1946 da Henri Michaut, nasce come piccola realtà contadina e cresce negli anni Settanta grazie ai figli Jean, Christian e Bernard, che ampliano progressivamente il vigneto e consolidano la struttura del domaine.
Oggi la tenuta è guidata da Adrien Michaut e conta 53 ettari interamente piantati a Chardonnay, suddivisi tra Petit Chablis, Chablis e Chablis Premier Cru. I vigneti sorgono sui classici suoli kimmeridgiani di marne calcaree ricche di fossili marini, responsabili della tipica impronta minerale, della tensione acida e delle note saline che caratterizzano i migliori Chablis del territorio di Béine.
La viticoltura è improntata a pratiche sostenibili: il domaine è certificato HVE (Haute Valeur Environnementale), utilizza lavorazioni meccaniche del suolo al posto dei diserbi chimici, limita le rese e ricerca l’equilibrio naturale delle viti per ottenere uve sane e concentrate. L’attenzione alla conduzione del vigneto è considerata il fondamento per esprimere con precisione il carattere dei diversi climat aziendali.
In cantina, Domaine Michaut Frères privilegia fermentazioni con lieviti indigeni, temperature controllate e affinamenti prolungati in vasche d’acciaio inox, con uso mirato del legno solo per alcune cuvée. Nascono così vini puri, tesi e lineari, dominati da freschezza, note agrumate, accenti gessosi e una spiccata sapidità, che offrono una lettura chiara e contemporanea del terroir di Chablis.

Les Vignerons de Mancey sono una cooperativa storica fondata nel 1929 nel Mâconnais, a pochi chilometri da Tournus, che riunisce una cinquantina di viticoltori impegnati a valorizzare i terroir collinari intorno al villaggio di Mancey. I vigneti si estendono su circa 120 ettari, piantati con i vitigni classici di Borgogna – Chardonnay, Pinot Noir, Aligoté e Gamay – su suoli argillo‑calcarei ben drenati, ideali per vini freschi, fruttati e di spiccata identità territoriale.
La gamma “Les Essentielles” nasce come progetto di selezione dalle parcelle a bassa resa più vocate della cooperativa, frutto del lavoro congiunto tra viticoltori e team tecnico. Ogni vigneron dichiara le vigne destinate a queste cuvée, controllate da una commissione interna che verifica il rispetto di un disciplinare agronomico più severo; le uve vengono vinificate separatamente e i vini affinati con protocolli dedicati, per ottenere uno stile più preciso e definito.
All’interno di questa linea si inseriscono Les Essentielles Bourgogne Chardonnay e Les Essentielles Bourgogne Pinot Noir, vini pensati per offrire una lettura pura e accessibile della Borgogna meridionale.

Domaine Morat (Domaine Gilles Morat) è una piccola tenuta artigianale situata a Vergisson, villaggio panoramico all’estremo sud della Borgogna, incastonato tra le rocce di Solutré e Vergisson. La proprietà si estende per circa 7 ettari nelle denominazioni Pouilly‑Fuissé, Pouilly‑Fuissé Premier Cru e Saint‑Véran, interamente dedicate allo Chardonnay.
Il domaine è guidato da Gilles e Joëlle Morat, quinta generazione di una famiglia di vigneron profondamente legata al territorio: Gilles si è insediato nel 1997 rilevando parte delle vigne di famiglia e ampliandole con nuove parcelle, mentre Joëlle ha iniziato a lavorare stabilmente in azienda nel 2004. Dal 2020 il figlio Pierre, enologo, porta nuova energia e una visione contemporanea alla tenuta.
Certificato in viticoltura biologica, Domaine Morat adotta un approccio artigianale fatto di lavorazione integrale dei suoli, grande centralità dei lavori manuali e vendemmie esclusivamente a mano. La forte eterogeneità dei terroir di Vergisson – un vero mosaico di suoli, esposizioni e altitudini – è considerata una ricchezza da tradurre nelle diverse cuvée, che coniugano frutto maturo, energia acida e una marcata impronta calcarea. Lo Chardonnay, unico vitigno coltivato, è piantato su pendii calcarei poveri che donano ai vini una combinazione di maturità, freschezza e spiccata mineralità.

Domaine Bachey‑Legros è una storica tenuta familiare con sede a Santenay, nel sud della Côte de Beaune, attiva dal XIX secolo e oggi giunta alla sesta generazione. La famiglia coltiva circa 18 ettari sui migliori terroir di Santenay, Chassagne‑Montrachet e Maranges, dove Pinot Noir e Chardonnay trovano condizioni ideali per esprimere eleganza, profondità e grande potenziale di affinamento in bottiglia.
Il tratto distintivo del domaine è il patrimonio di vecchie vigne: molte parcelle sono state piantate tra il 1935 e il 1955 e affondano le radici in suoli argillo‑calcarei poveri e ben drenati, che garantiscono rese naturalmente contenute e uve di grande concentrazione. La conduzione privilegia interventi misurati, raccolte piuttosto tardive per raggiungere piena maturità fenolica e vinificazioni attente a preservare identità di cru e finezza aromatica.
Oggi il domaine è guidato da Lénaïc e Samuel Legros, che proseguono il lavoro di famiglia con uno stile capace di coniugare struttura, tensione e tessitura setosa, in particolare nei Santenay e Maranges da vieilles vignes. I loro vini si caratterizzano per frutto intenso, spezie fini e solida spalla minerale, offrendo una lettura autentica e contemporanea dei terroir meridionali della Côte de Beaune e mostrando una notevole attitudine all’affinamento nel tempo.

Domaine Edmond Cornu & Fils è una storica tenuta familiare con sede a Ladoix‑Serrigny, al confine tra Côte de Beaune e Côte de Nuits, dove la famiglia Cornu è insediata dal 1870 e ha fondato il domaine nel 1875. Oggi la proprietà copre 16,25 ettari, in larga parte dedicati al Pinot Noir, con alcune parcelle di bianco nei terroir di Ladoix, Aloxe‑Corton, Savigny‑lès‑Beaune, Chorey‑lès‑Beaune e Côte de Nuits‑Villages.
La gestione è affidata a Pierre Cornu e alla moglie Edith, affiancati dal cugino Emmanuel e dal padre Edmond, ancora presente in azienda pur essendo in pensione; dal 2020 si è aggiunta la figlia Lucie, dopo studi di viticoltura ed enologia e diverse esperienze in altre regioni del vino. Nel tempo il domaine ha investito in cantina e infrastrutture commerciali, mantenendo una forte impronta artigianale.
I vigneti occupano posizioni particolarmente vocate: a Ladoix il domaine firma diverse cuvée, mentre ad Aloxe‑Corton dispone di vecchie vigne piantate nel 1942, 1958 e 1971, che danno vini dalla struttura importante e dal profilo speziato. La conduzione è improntata a metodi sostenibili in lotta integrata, con certificazione ambientale HVE livello 3.

Domaine Georges Lignier et Fils è una storica tenuta familiare fondata all’inizio del Novecento a Morey‑Saint‑Denis, nel cuore della Côte de Nuits, dove oggi conta circa 16 ettari suddivisi in 50 parcelle per 17 denominazioni. La quinta generazione è rappresentata da Benoît Stehly, che ha progressivamente assunto la guida del domaine introducendo innovazioni in vigneto e in cantina, mantenendo però uno stile classico e territoriale.
Il patrimonio di vigne comprende parcelle di grande prestigio, tra cui due Grand Cru simbolo di Morey‑Saint‑Denis: Clos de la Roche e Clos Saint‑Denis. Nel Clos de la Roche, dove la tenuta possiede una superficie significativa, il Pinot Noir dà vini tra i più ricchi e strutturati del villaggio, con tannini importanti e notevoli capacità di affinamento; il Clos Saint‑Denis, di cui il domaine coltiva circa 1,40 ettari, esprime invece un volto più fine ed elegante, giocato su profondità aromatica e tessitura setosa.
In vigna si lavora in modo tradizionale, con rese contenute e vendemmie manuali, mentre in cantina si adottano fermentazioni in tino, estrazioni misurate e lunghi élevage in piccoli fusti, con percentuali di legno nuovo calibrate in base al livello dell’appellazione. Ne nascono Pinot Noir di grande purezza, che sintetizzano il carattere di Morey‑Saint‑Denis: equilibrio tra la potenza di Gevrey‑Chambertin e la finezza di Chambolle‑Musigny, con una chiara identità di frutto, spezia e mineralità.

Maison Edouard Delaunay è una storica maison di négoce fondata nel 1893 da Édouard Delaunay, che dalla Loira si trasferì in Côte d’Or per dedicarsi ai grandi vini di Borgogna. Nel corso del XX secolo la casa ha svolto un ruolo di primo piano nello sviluppo e nella fama internazionale della regione, partecipando alla nascita della Confrérie des Chevaliers du Tastevin e contribuendo alla notorietà dell’asta degli Hospices de Beaune.
Laurent Delaunay, oggi alla guida della maison, rappresenta la quinta generazione di una famiglia di viticoltori e négociants e si è riappropriato della storia di famiglia riportando in vita il nome Edouard Delaunay nel 2017, dopo anni in cui era progressivamente caduto nell’oblio. Convinto che la Borgogna sia il cuore della propria identità, ha ricostruito la maison con l’obiettivo di riportarla nella cerchia dei grandi négociants, puntando su volumi contenuti, forte selezione e un posizionamento di alta gamma.
La gamma copre oggi un ampio spettro di appellation, dai Bourgogne regionali e Hautes‑Côtes de Nuits fino a numerosi Premier e Grand Cru in Côte de Beaune e Côte de Nuits, con particolare attenzione ai terroir storici di Nuits‑Saint‑Georges e dintorni. Lo stile della maison si fonda su vinificazioni e affinamenti meticolosi: scelta rigorosa dei conferitori, parcelle selezionate, estrazioni misurate, élevage su misura per ciascuna denominazione e un uso del legno pensato per accompagnare, e non mascherare, l’espressione del terroir. In questo modo Edouard Delaunay ha riconquistato un ruolo di riferimento nella Borgogna contemporanea, unendo eredità storica e visione moderna.

Jeannine Boutin è un progetto di micro‑négoce situato nella Valle del Rodano settentrionale, creato nel 2005 da Stéphane Vedeau e battezzato in omaggio a sua madre. L’azienda lavora piccole parcelle in alcuni dei terroir più vocati del Nord Rodano, con l’obiettivo di produrre cuvée di forte personalità che riflettano fedelmente origine e annata.
La produzione è centrata sui vitigni classici della zona, in particolare Syrah per i rossi e Roussanne per i bianchi, coltivati secondo i principi dell’agricoltura biodinamica con un approccio olistico che considera il vigneto come un sistema vivente e segue i cicli naturali ed astrali. Le vigne, spesso vecchi impianti di famiglia, si trovano in denominazioni di prestigio come Crozes‑Hermitage, Saint‑Joseph, Hermitage e Côte‑Rôtie, su suoli granitici e scistosi che donano ai vini struttura, profondità e marcata impronta minerale.
In cantina, le uve vengono vendemmiate a mano, vinificate con lieviti indigeni e lunghe macerazioni in cemento, con interventi delicati e un uso misurato del legno, per preservare purezza di frutto, speziatura tipica del Syrah e tensione. Le cuvée firmate Jeannine Boutin si distinguono per intensità aromatica, equilibrio tra potenza e finezza e una forte definizione del terroir, confermando il ruolo di Stéphane Vedeau tra le voci più interessanti del Rodano settentrionale contemporaneo.

La Ferme du Mont è un’azienda vinicola del Rodano meridionale fondata nel 2005 da Stéphane Vedeau, con cuore a Châteauneuf‑du‑Pape e parcelle distribuite anche in Côtes‑du‑Rhône, Côtes‑du‑Rhône Villages, Gigondas, Vacqueyras e Rasteau. L’azienda lavora i vitigni classici del Rodano – Grenache, Syrah, Mourvèdre e Cinsault per i rossi; Grenache Blanc, Roussanne, Clairette e altre varietà bianche autoctone per i bianchi – in un’ottica di forte legame con il paesaggio mediterraneo del sud della valle.
La Ferme du Mont adotta un approccio olistico al vigneto: agricoltura biologica certificata e pratiche biodinamiche che considerano la vigna come un sistema vivente, rispettando cicli ecologici, ritmi lunari e biodiversità del suolo. Le parcelle, spesso di dimensioni molto ridotte, vengono seguite una a una, con lavorazioni manuali, assenza di pesticidi di sintesi e raccolte mirate a cogliere il punto di maturità in cui frutto, freschezza e spezia sono in equilibrio.
In cantina, fermentazioni con lieviti indigeni, estrazioni delicate e un uso misurato del legno mirano a preservare energia e purezza, lasciando che ogni cuvée racconti la specificità del suo terroir. Le diverse etichette – dalle Côtes‑du‑Rhône “Première Côte” ai vini di Châteauneuf‑du‑Pape – sono pensate come interpretazioni complementari di uno stesso insieme di paesaggi, e hanno reso La Ferme du Mont un punto di riferimento per chi cerca vini del Rodano sud contemporanei, profondi e territoriali.

Abbotts & Delaunay nasce dall’incontro tra Nerida Abbott, talentuosa enologa australiana, e Laurent Delaunay, proveniente da una storica famiglia borgognona. La cantina, una vera boutique situata nel cuore della Linguadoca, si dedica alla produzione di vini di alta qualità che coniugano l’intensità mediterranea con la raffinatezza tipica della Borgogna.
Da questa sinergia nascono vini eleganti, frutto di parcelle accuratamente selezionate nelle migliori denominazioni della regione. Con l’ingresso di Jeanne Delaunay, enologa di sesta generazione, la cantina ha abbracciato un approccio di viticoltura di precisione, capace di unire la potenza del Sud alla finezza del Nord in un equilibrio perfetto.
Negli ultimi anni sono stati introdotti interventi fondamentali per innalzare ulteriormente il livello qualitativo: una gamma rinnovata di cuvée site-driven, l’adozione di presse pneumatiche in stile Champagne per garantire la massima purezza, vinificazioni condotte parcella per parcella e affinamenti su misura, che spaziano dalle barrique francesi all’acciaio fino alle anfore. Le cuvée vengono rilasciate solo quando esprimono pienamente l’identità del loro terroir, rendendo Abbotts & Delaunay uno dei punti di riferimento per i vini eleganti della Linguadoca – una vera e propria “Borgogna del Sud”.
Oggi è Jeanne Delaunay a guidare la visione della cantina, portando avanti una filosofia basata sull’eccellenza e firmando cuvée autentiche, raffinate e destinate a evolvere nel tempo.

Ultimate Provence si trova a La Garde‑Freinet, antico villaggio nel cuore del Massif des Maures, circondato da boschi di lecci, rocce scistose e macchia mediterranea che formano un anfiteatro naturale attorno al vigneto. Qui 46 ettari di vigne, interamente classificati AOP Côtes‑de‑Provence, si distendono su suoli poco profondi poggiati su una lastra compatta di scisti e grès impermeabili: uno strato duro che costringe le radici a scendere in profondità, limita le rese e concentra materia e aromi negli acini.
Il clima è pienamente mediterraneo, caldo e luminoso, ma mitigato da venti regolari e da marcate escursioni termiche tra giorno e notte, che preservano freschezza e acidità. La grande foresta che borda le parcelle crea un cuscinetto vegetale che trattiene umidità e favorisce biodiversità, mentre il tappeto di erbe aromatiche – timo, rosmarino, cisto, ginepro – imprime una firma olfattiva al paesaggio prima ancora che al vino.
In questo contesto nasce UP Rosé, rosato simbolo della tenuta, frutto di vitigni tipici come Grenache, Cinsault, Syrah e Rolle coltivati in regime biologico e con certificazione HVE 3, a testimonianza di un approccio attento alla vitalità del suolo, al risparmio idrico e agli insetti utili. In vigna si privilegiano lavorazioni dolci, inerbimenti controllati e interventi mirati, così che la pianta trovi il proprio equilibrio e traduca nel frutto l’energia minerale del substrato roccioso.
Estremamente suggestiva nel suo stile contemporaneo, la cantina di vinificazione è opera dell’agenzia di design Humbert & Poyet, che ha creato volumi puri e luminosi dove cemento, metallo e legno dialogano con la luce naturale e con il paesaggio circostante. Nel calice, UP Rosé unisce colore delicato, profumi di agrumi, frutti rossi croccanti, fiori bianchi ed erbe di Provenza a un sorso teso, salino e armonico, che racconta il carattere minerale e luminoso del Massif des Maures.

La famiglia Hesketh è attiva nel mondo del vino da tre generazioni e ha sempre mostrato un’avversione per le convenzioni, scegliendo “il sentiero meno battuto” e lavorando o vivendo in regioni come Borgogna, Languedoc, California, Australia e Nuova Zelanda. Nel 2006 Jonathon e Trish Hesketh sono rientrati nella loro casa in South Australia per fondare Hesketh Wines, con l’obiettivo di produrre vini che raccontassero la storia e l’esperienza internazionale della famiglia.
L’influenza maturata in diversi paesi si riflette in uno stile che coniuga tipicità territoriale, pura espressione varietale ed eleganza del gusto, con grande attenzione all’equilibrio e alla bevibilità. Hesketh nasce come realtà “negoce”, quindi selezionando uve da vigneti di parcelle scelte, e nel tempo ha portato sempre più produzione in house, lavorando frutta proveniente dai propri vigneti e da una rete di conferitori specialisti nelle zone più vocate del South Australia.
Tra i vini di riferimento spiccano il Lobethal Chardonnay Adelaide Hills, bianco di clima fresco che esprime finezza aromatica, tensione e impronta minerale, e l’Ebenezer Shiraz Barossa Valley, rosso strutturato e intenso che valorizza la ricchezza di frutto e la speziatura tipica della zona. Ogni etichetta è pensata come interpretazione precisa del luogo d’origine, in linea con lo stile e l’etica enologica della famiglia Hesketh: vini sofisticati, dall’identità chiara, che uniscono la classicità dei grandi territori australiani a una sensibilità maturata sui vigneti del mondo.

Tiraki è una giovane realtà familiare di Marlborough, in Nuova Zelanda, guidata dai fratelli Hammond e radicata nella loro fattoria di famiglia, Longfield Farm, nei Southern Valleys. Il nome “Tiraki” deriva dalla parola Māori per “schiarita del cielo” ed è un omaggio al nome tradizionale della regione, legato all’immagine di un “buco nelle nuvole” sopra la valle di Wairau, simbolo di nuovi inizi e di ottimismo.
La forte identità Māori e il legame con queste terre, coltivate dalla famiglia da oltre 150 anni, sono al centro del progetto: l’azienda nasce nel 2020 come modo per riscoprire le proprie radici e condividere attraverso il vino uno stile di vita fatto di avventura, natura e convivialità. Marlborough, con il suo clima fresco, le lunghe giornate di sole e i suoli ghiaiosi e sabbiosi, offre condizioni ideali per Sauvignon Blanc, ma anche per Pinot Noir.
La filosofia di Tiraki è chiara: vini fatti a mano, pensati per essere condivisi, che uniscono precisione enologica e spontaneità, diventando il pretesto per “uscire, esplorare e vivere il momento”, come recita il loro mantra.

Doolhof Wine Estate si trova a Wellington, nel Western Cape, in una lunga valle ai piedi del Bain’s Kloof Pass, monumento storico nazionale. La tenuta, fondata nel 1707, si estende per circa 380 ettari e il suo nome, “Doolhof”, significa “labirinto” in afrikaans, in riferimento al paesaggio di gole e colline intrecciate.
Degli oltre 380 ettari, circa ottanta sono destinati a vigneti, edifici, strade e paddock, mentre il resto rimane non coltivato ed è coperto da fynbos autoctono in condizioni incontaminate, attraversato dal fiume Kromme, alimentato anche dalle acque del Gawie‑se‑water. Le prime vigne moderne sono state piantate nel 1995 e nel 2005 la proprietà ha ottenuto lo status ufficiale di Wine Estate, confermando il suo ruolo di azienda di riferimento della Bovlei Valley.
La valle gode di terroir unici e diversificati: microclimi freschi, forti escursioni termiche e una combinazione di suoli a base di scisti di Malmesbury, Glenrosa e Clovelly, che permettono alle radici di scendere fino a quattro metri o più in profondità. In vigna questo si traduce in rese contenute, maturazioni lente e uve di grande concentrazione, che Doolhof interpreta con una forte attenzione alla singola parcella, vinificando per “single vineyard” o singolo appezzamento quando possibile.
L’obiettivo è dare voce al mosaico di terroir della tenuta attraverso vini complessi e strutturati, ma sempre eleganti, in cui la componente fruttata è sostenuta da freschezza e tensione minerale. Accanto ai vitigni bordolesi e al Sauvignon Blanc, Doolhof dedica particolare cura a varietà emblematiche del Capo come Pinotage e Chenin Blanc, spesso affinati più a lungo e prodotti in quantità limitate, per esprimere il carattere profondo e distintivo di questo angolo remoto del Western Cape.

THINO nace de la idea visionaria de dos amigos, Federico La Rosa y Angelo Giovannini, unidos por una profunda pasión por el Vermut. Este vino fortificado, ideado a finales del siglo XVIII como elixir terapéutico y luego elevado a icono indiscutible del aperitivo italiano, es reinterpretado por ellos con un enfoque innovador y contemporáneo. La filosofía productiva de THINO se basa en una meticulosa investigación y experimentación, con una selección rigurosa de especias, hierbas aromáticas y vinos base de altísima calidad, pilares esenciales para forjar un vermut de perfil único y distintivo.
Fruto de años de dedicación y refinamientos técnicos en las infusiones, THINO trasciende los cánones de los vermuts clásicos: abandona los caracteres opulentos y exagerados para abrazar una elegancia refinada, donde la complejidad y la armonía se fusionan en un equilibrio perfecto. Gracias al compromiso constante de Federico y Angelo, el vermut THINO evoluciona sin cesar, dando lugar a variedades como el Bianco –de perfil floral y frutal, con manzanilla, genciana y fruto de la pasión– y el Rosso –rico en especias intensas como pimienta, clavos de olor y ajenjo. Cada sorbo ofrece una experiencia sensorial auténtica y sorprendente, ideal para aperitivos sofisticados o cócteles creativos.

Lustau trae le sue origini nel 1896, quando José Ruiz-Berdejo, segretario della Corte di Giustizia, coltivava nel tempo libero le vigne della tenuta di famiglia Nuestra Señora de la Esperanza, producendo vini Sherry destinati ai grandi produttori di Jerez.
Lo Sherry rappresenta un vino fortificato unico al mondo, prodotto esclusivamente nella “Sherry Triangle” di Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda e El Puerto de Santa María, grazie al microclima costiero e al sistema solera di affinamento che garantisce costanza qualitativa e complessità aromatica irripetibili altrove.
Tra il 1940 e il 1950, l’azienda si trasferì nell’antico quartiere di Santiago, nel cuore storico di Jerez de la Frontera, sotto la guida di Emilio Lustau, che avviò le esportazioni dei suoi Sherry, consolidando una reputazione internazionale.
Nel 2000, Lustau acquisì sei iconiche bodegas del XIX secolo nel centro di Jerez, restaurandole con cura per riportarle allo splendore originale; oggi queste strutture ospitano le principali cantine di affinamento.
Oggi Lustau si afferma come il primo riferimento mondiale per i vini Sherry di alta qualità, valorizzando l’eredità artigianale con un’attenzione meticolosa alla purezza varietale e all’espressione autentica del terroir.

L’azienda Ferreira Porto affonda le sue radici nel 1751, quando i membri della famiglia Ferreira, abili coltivatori di vigne nella valle del Douro, fondarono l’impresa che avrebbe segnato la storia del vino Porto. Da quel momento, Ferreira si è affermata come pilastro della viticoltura portoghese, unendo passione generazionale e innovazione costante.
Il vero fulcro della sua leggenda è Dona Antónia Adelaide Ferreira (1811-1896), figura emblematica nota come “Ferririnha” per la sua straordinaria lungimiranza imprenditoriale. Con una passione sconfinata, Dona Antónia investì massicciamente nella modernizzazione della regione del Douro, puntando a elevare la qualità del vino Porto. Fortificò i valori fondanti dell’azienda, consolidando il legame tra produzione e commercializzazione. Introducendo tecniche all’avanguardia per la coltivazione delle vigne, la vinificazione e l’imbottigliamento, legò indissolubilmente tradizione e modernità, ponendo le basi per un’eccellenza duratura.
Oggi, Ferreira Porto continua a prosperare grazie a un patrimonio di quattro tenute di proprietà, situate nei terreni più vocati del Douro. La Quinta do Seixo si estende su 100 ettari a Pinhão, mentre la Quinta do Porto copre 40 ettari e la Quinta do Caêdo 23 ettari, entrambe nel cuore di Pinhão. Completa il portafoglio la Quinta da Leda, vasta 95 ettari a Foz Côa, che contribuisce alla diversificazione e alla qualità superiore delle uve.
Prodotto con passione ininterrotta da oltre 270 anni, Ferreira Porto rappresenta un simbolo indiscusso della migliore qualità dei vini fortificati.

Da quattro generazioni la famiglia Bonville è specializzata in Champagne Blanc de Blancs Grand Cru ad Avize, uno dei terroir più prestigiosi della Côte des Blancs. La tenuta conta 15 ettari di soli Chardonnay, suddivisi in 77 appezzamenti nei tre Grand Cru di Avize, Oger e Le Mesnil-sur-Oger. La gestione è oggi affidata a Olivier Bonville, che porta avanti il lavoro di famiglia unendo rigore tecnico e sensibilità contemporanea.
In vigna il lavoro è meticoloso: vendemmia esclusivamente manuale alla piena maturazione dei grappoli e pratiche agronomiche sostenibili per preservare l’identità del territorio. In cantina si utilizzano presse orizzontali per una spremitura delicata e circa 50 barrique per i vini di riserva destinati alla liqueur de tirage e alla cuvée Les Belles Voyes. L’affinamento avviene in storiche gallerie sotterranee del XIX secolo, che garantiscono temperatura e umidità costanti durante tutto l’anno.
Per la Maison, un minimo di 2 anni e mezzo sui lieviti è indispensabile per esprimere la finezza del Brut Grand Cru Blanc de Blancs, mentre le Cuvée Prestige e le Vintage riposano almeno 6 anni prima della sboccatura. Il risultato sono Champagne dal profilo teso e verticale, caratterizzati da grande finezza, eleganza, mineralità e da una freschezza salina accompagnata da note floreali e agrumate.

La Maison Crucifix Père & Fils nasce ad Avenay-Val-d’Or, nel cuore della Montagne de Reims, un promontorio boschivo che non supera i 300 metri di altezza, disteso tra le città di Reims ed Épernay e compreso tra i fiumi Marna e Vesle. In questa zona il terreno è unico: in profondità l’importante presenza di gesso, che funge da vero e proprio serbatoio idrico, assicura drenaggio, riserva d’acqua e una spiccata impronta minerale ai vini; qui il protagonista assoluto è il Pinot Noir, vitigno simbolo della Montagne de Reims.
Già negli anni Quaranta André Gabriel fu tra i pochi viticoltori a intuire l’enorme potenziale delle uve coltivate su questi suoli e decise di fondare il proprio marchio di Champagne. Nel 1960 la figlia di André e il genero Pierre Crucifix rilevarono l’azienda di famiglia e svilupparono la loro etichetta Champagne Pierre Crucifix, dando ulteriore impulso alla realtà di Avenay-Val-d’Or.
Nel 2005, con l’ingresso della quinta generazione, Sébastien Crucifix rinomina l’azienda Crucifix Père & Fils e, insieme alla moglie Carole, firma cuvée che uniscono tradizione e sensibilità contemporanea. Oggi Sébastien coltiva 5 ettari di vigneti Premier Cru sulla Montagne de Reims, senza diserbanti né insetticidi da oltre 10 anni, in un approccio agricolo rispettoso dell’ambiente e dell’ecosistema del vigneto, dando vita a Champagne che esprimono con precisione il carattere del loro terroir.

La Maison Collard-Picard, situata a Villers-sous-Châtillon nella Vallée de la Marne, è nata nel 1996 dalla passione di Olivier Collard e Caroline Picard. Olivier discende da una storica famiglia di produttori: nipote del compianto René – forse il più grande interprete del Meunier e pioniere della naturalità in vigna e in cantina – mentre Caroline proviene da una dinastia di viticoltori della Côte des Blancs. Oggi, il figlio Alexandre affianca i genitori nell’attività familiare.
La maison propone una visione contemporanea dello Champagne, radicata nelle tecniche tradizionali del territorio. La cantina, arroccata su una collina che domina la Vallée, produce vini privi di malolattica: una scelta che ne esalta freschezza e longevità. Gli Champagne Collard-Picard celebrano il legame indissolubile con la terra e il carattere unico del Meunier.
La loro magnificenza nasce dalla nobiltà dei vigneti della Vallée de la Marne – che esprimono la potenza e la complessità di Pinot Noir e Meunier – e dal prestigioso terroir della Côte des Blancs (Le Mesnil-sur-Oger), regno dello Chardonnay. In armonia con la natura, Olivier e Alexandre ne assecondano i ritmi con un approccio rispettoso, attraverso piccoli gesti quotidiani.
La filosofia della casa è limpida: esaltare la qualità delle uve e del terroir. Si vinifica solo la cuvée con lieviti indigeni, in grandi botti – integrate, dalla vendemmia 2024, da alcune anfore – senza malolattica. Gli Champagne affinano a lungo sui lieviti e vengono dosati extra-brut o brut nature.

La Maison Devaux rappresenta una delle eccellenze storiche della Champagne, fondata nel 1846 dai fratelli Jules e Auguste Devaux a Épernay. Dal 1987, la maison è parte integrante del Groupe Vinicole Champagne Devaux.
La sua storia è indissolubilmente legata a tre donne determinate, note come le “tre vedove Devaux”. Claude-Joseph Devaux, rimasta vedova a soli 39 anni, fondò la Maison Vve A. Devaux insieme al figlio François-Auguste; le succedette Augusta-Maria Herbin, che la guidò dal 1879 al 1895 dopo la scomparsa del marito; infine, Marguerite Marie-Louise assunse la direzione dal 1907 al 1951, consolidando la reputazione familiare.
Oggi, la sede si trova nel magnifico Manoir de Villeneuve, un castello del XVIII secolo restaurato nel cuore di Hameau de Villeneuve, a Bar-sur-Seine nella Côte des Bar, affacciato sulla Senna e arricchito da una piccionaia del XVII secolo protetta come patrimonio storico.
I vigneti della Côte des Bar si distinguono per suoli composti da marne argillo-calcaree alternate a marne non calcaree, terroir ideale per un Pinot Noir strutturato e potente, coltivato con grande attenzione alla sostenibilità. Questo vitigno dominante è sapientemente integrato con Chardonnay selezionati dalla Côte des Blancs e da Montgueux, che apportano eleganza e freschezza agli assemblaggi.
La vinificazione riflette un approccio meticoloso: prevede una selezione parcellaire, una parziale fermentazione in legno e l’uso del 35-40% di vini di riserva, con un affinamento minimo di 5 anni sui lieviti per la prestigiosa linea Collection D. Dal 1995, Devaux adotta il metodo Solera per la gestione dei vini di riserva perpetui, un sistema che garantisce costanza stilistica, profondità aromatica e una freschezza fruttata persistente, rendendo i suoi Champagne espressione unica di equilibrio tra potenza e raffinatezza.

Charles‑Camille Heidsieck nasce a Reims nel 1822, trentasette anni dopo la fondazione della Champagne Heidsieck et Cie da parte del prozio, e cresce immerso nel mondo dello Champagne, formato da un severo rigore prussiano. A 29 anni fonda la Maison che porta il suo nome, acquistando 47 crayères – antiche cave di gesso – in cui affinare i vini prodotti con le uve del cugino Ernest Henriot, dando vita a una maison indipendente, visionaria e innovatrice. Nel pieno XIX secolo diventa subito ambasciatore della propria Maison e della Francia: viaggiando tra Europa e Stati Uniti incarna il glamour francese, conquistando la borghesia di New York e guadagnandosi il soprannome di “Champagne Charlie”.
Oggi, a oltre 160 anni dalla fondazione, la Maison resta fedele allo spirito intraprendente e coraggioso del suo creatore, riconosciuta per Champagne di grande profondità e capacità di lungo affinamento. Il cuore della cantina sono le 47 crayères di Reims, trasformate in circa 8 chilometri di gallerie sotterranee a 30 metri di profondità, che offrono condizioni ideali per un affinamento lento, capace di donare cremosità, complessità aromatica e perlage fine.
Le uve provengono da circa 30 ettari di proprietà e da selezionati cru della Montagne de Reims, Côte des Blancs e Vallée de la Marne, dove suoli kimeridgiani e argillo‑calcarei donano mineralità e persistenza al profilo gustativo. Pinot Noir, Chardonnay e Pinot Meunier sono vinificati separatamente vitigno per vitigno, in piccoli tini, così da scegliere con precisione ogni vino‑base: ciascuno apporta profondità, morbidezza o tensione acida, e il lavoro di assemblaggio garantisce raffinatezza e grande precisione aromatica alle cuvée finali.
Lo stile delle cuvée sans année si fonda su un’alta percentuale di vini di riserva, pilastro di equilibrio, profondità e coerenza nel tempo. Il prestigioso Blanc des Millénaires, invece, è un millesimato 100% Chardonnay, espressione pura di una singola annata e frutto di lunghissimo affinamento nelle crayères. A guidare oggi questa visione è lo chef de cave Émilien Érard, enologo di quinta generazione in Champagne, che pone al centro il tempo di affinamento e l’uso sapiente dei vini di riserva, custodendo lo stile inconfondibile di Charles Heidsieck.

Fundado en 1945 como empresa familiar en 18 hectáreas en Sion, en el corazón del Gers – la tierra emblemática del Armagnac – el Domaine «à Lafitte» está dirigido por la familia Bachos, viticultores apasionados que producen un Bas Armagnac artesanal y auténtico, fiel a las tradiciones más puras.
El terroir único, caracterizado por suelos arenosos y arcillo-calcáreos, otorga a los vinos base una acidez óptima, ideal para la destilación, lo que se traduce en destilados finos, equilibrados y longevo. Desde sus inicios, el Domaine se ha especializado exclusivamente en Bas-Armagnac vintage millésimés, ofreciendo una amplia colección de añadas que capturan la personalidad distinta de cada vendimia.
Esta impresionante gama representa el corazón pulsante del Domaine: docenas de millésimes, envejecidos de 20 a más de 50 años, se distinguen por sus complejos aromas de pastelería (vainilla, brioche), frutas secas (higos, ciruelas), notas dulces de miel o especiadas, en equilibrios que van desde una potencia estructurada hasta una ligereza vibrante. Cada botella narra una historia única del Gers, revelando la evolución aromática propia de la añada.
Los millésimes nacen de la destilación de vinos de uvas Baco Blanc – elegida para las arenas rojas locales, que aportan suavidad, equilibrio y aromas de fruta madura tras largos envejecimientos – y Ugni Blanc, ideal para frescura y complejidad en los Armagnacs jóvenes, sin sobrepasar su perfil organoléptico.
La destilación tradicional en alambiques discontinuos, unida a prolongados envejecimientos en roble, garantiza una calidad superior y una evolución sensorial óptima. Cada botella, producida en cantidades limitadas, se sella a mano con cera y el sello de los Bachos, símbolo de un patrimonio familiar que une un terroir excepcional, tradición y rigor enológico.
En 2026, el Domaine «à Lafitte» sigue destacándose por esta unicidad irrepetible, ofreciendo a los apasionados un viaje enológico inolvidable a través de la gran variedad de sus millésimes.

Desde 1702, Jacques Ferrand, el fundador de la familia, destila y refina con maestría los productos de sus viñedos en el corazón de la región de Cognac. Hoy en día, sus herederos perpetúan esta tradición secular de “bouilleurs de cru”, transmitiendo un patrimonio único a través de doce generaciones.
A principios de los años 70, Pierre Ferrand funda la marca Marquis de Gensac y promueve a nivel internacional la imagen de los coñacs de los destiladores de cru, elevando su prestigio mundial.
Hoy, Pablo Ferrand dirige la empresa con dedicación absoluta, produciendo únicamente coñacs envejecidos y prestigiosos en Segonzac, en el corazón de la Grande Champagne 1er Cru, el premier cru de la región Cognac. Se ocupa personalmente de cada fase –desde la vendimia manual hasta el almacenamiento de las uvas, pasando por las nuevas plantaciones– garantizando un control total sobre la calidad.
Los 8,5 hectáreas de Ugni Blanc en el corazón de Segonzac están dedicadas exclusivamente a la destilación de los Coñacs Grand Champagne 1er Cru Marquis de Gensac. Cada fase, desde la recolección hasta el embotellado, se realiza en una única bodega con métodos artesanales: destilación en alambiques discontinuos de cobre (18 y 25 hl), calentamiento suave sobre lías finas, cortes olfativos manuales y envejecimiento en barricas de roble Limousin de 400-500 litros.
Estos coñacs Grand Champagne se distinguen por su suavidad excepcional, textura aterciopelada y notas frutales vivas, con aromas complejos de cítricos, flores, almendra, frutas secas, miel y especias dulces. Son galardonados internacionalmente por su calidad extraordinaria y representan el orgullo de Pablo Ferrand y la familia, encarnando la esencia del mejor cru del Cognac.

En el corazón de Normandía, en el departamento de Calvados en Francia, se encuentra la zona de producción del Pays d’Auge, famosa por sus calvados de alta calidad. Es aquí, cerca del pueblo de Saint Pierre, donde nacen los Calvados Marquis de Saint Loup, una marca histórica y distinguida que encarna la más auténtica tradición normanda. Marquis de Saint Loup selecciona con meticuloso cuidado solo las mejores manzanas de huertos de alto porte, cultivados según métodos sostenibles y respetuosos con la naturaleza.
La cosecha se realiza manualmente entre septiembre y noviembre, cuando las frutas alcanzan la madurez ideal. Estas manzanas se prensan luego en antiguas prensas verticales típicas de la región, para extraer exclusivamente el jugo puro de la primera prensada, base esencial para una sidra de extraordinaria pureza. Este jugo fermenta naturalmente en barricas de roble, un proceso lento que dura varias semanas y que precede a la doble destilación en alambiques de repaso (alambic charentais), garantizando un aguardiente de carácter fino y elegante.
Una vez destilado, el calvados reposa en pequeñas barricas de roble en las antiguas bodegas de la finca, donde el envejecimiento esculpe su perfil aromático. Con los años, los aromas evolucionan de notas frescas de manzana madura hacia un bouquet complejo: matices especiados de vainilla y canela se entrelazan con sfumaturas de frutas secas, nueces y un toque tostado, otorgando una profundidad extraordinaria.
La gama de Calvados Marquis de Saint Loup comprende una preciosa colección de calvados AOC, obtenidos de lotes adquiridos durante las transmisiones de históricas destilerías normandas. Envejecidos con paciencia en las antiguas bodegas húmedas y frescas de la propiedad en Pays d’Auge, estos tesoros representan la cima del arte del calvados, perfectos para conocedores y ocasiones especiales.

Fundada en 2002 en las remotas Islas Shetland, Blackwoods ha elegido su sede en la prestigiosa finca de Ardgowan, a solo 40 minutos de Glasgow. Aquí, la empresa se beneficia de un manantial natural que suministra agua de pureza y dulzura superiores, un elemento fundamental para la creación de destilados de excelencia. La proximidad al mar, unida a la influencia mitigadora y calentadora de la Corriente del Golfo, genera un microclima único, ideal para producir gin que encarna la auténtica herencia marítima escocesa.
Los destilados de Blackwoods se distinguen por su acento escocés característico, obtenido incorporando botánicos autóctonos locales como algas marinas, espino amarillo y menta acuática, equilibrados por notas cítricas vibrantes que aportan frescura y complejidad. Desde 2005, Blackwoods colabora con el galardonado Master Distiller Sion Edwards, cuya firma aparece en las etiquetas y que ha dirigido el desarrollo de recetas innovadoras, incluida la primera destilación en la nueva sede de Ardgowan en 2024 con el alambique de cobre “Marie”, dedicado a una figura histórica local. Esta asociación ha dado lugar a productos emblemáticos como Premium Grain Vodka, Classic Dry Gin Vintage y Navy Strength Gin, todos certificados veganos, destilados en pequeños lotes y producidos con materiales reciclados para un compromiso ambiental carbon negative.
El compromiso de la empresa con celebrar lo mejor de la producción escocesa es evidente en su innovación pionera: Blackwoods fue la primera destilería del mundo en lanzar un gin vintage. Cada año, con meticuloso cuidado, selecciona botánicos de las principales cosechas nacionales y los destila en pequeños lotes mediante un tradicional alambique de cobre. El resultado es un producto que captura la esencia pura de Escocia: elegante, auténtico e imperecedero.

Rapa Giovanni es una licorería artesanal de excelencia piamontesa, nacida en 1880 en Andorno Micca, en el Valle Cervo, donde la pasión por las tradiciones locales se transmite intacta, lejos de compromisos industriales.
Su historia cobra vida con Giovanni Rapa, escultor y experto en hierbas, quien a finales del siglo diecinueve inicia la producción industrial del Ratafià – un licor ya mencionado en el 1600 por las monjas del Monasterio de Santa Maria della Sala, envuelto en leyendas milenarias y utilizado para sellar pactos solemnes desde el año Mille.
El protagonista absoluto es el Ratafià, reconocido producto agroalimentario tradicional desde el 2000. Macerado con guindas negras – o valiosas variantes como nueces, enebro, albaricoques y limones – canela, clavos de olor, azúcar de caña y nuez moscada, ofrece un bouquet frutal intenso, amargoso y aterciopelado. Ideal como digestivo o para cócteles refinados, encarna el auténtico alma del Biellese.
Entre las especialidades destaca el Amaro Walser, elixir de hierbas alpinas del macizo del Monte Rosa – ajenjo suave, anís relajante, naranja amarga verde, salvia, menta piperita y lavanda –, herencia de la comunidad walser del siglo XIII, reproducida fielmente desde finales del Ochocientos.

Procedente de la vibrante región de Valencia, en España, Er Boquerón representa una excelencia de la cerveza artesanal mediterránea. Esta cerveza artesanal se distingue por el uso exclusivo de agua de mar pura, extraída de las zonas más cristalinas del Mediterráneo, sometida a rigurosos análisis químicos y bacteriológicos para garantizar la máxima seguridad y calidad.
Er Boquerón es una cerveza fresca, clara y de fácil bebida, producida mediante una doble fermentación, sin filtrar ni pasteurizar. Respetando fielmente el Reinheitsgebot, la ley alemana de pureza de 1516, emplea solo cuatro ingredientes naturales: agua de mar filtrada, malta de cebada, levadura y lúpulo. El proceso productivo, atento y artesanal, preserva intactos los aromas complejos: notas de malta tostada, galleta recién horneada, azafrán y matices yodados que evocan el mar abierto.
Ideal para un aperitivo refrescante, como maridaje con platos de pescado, tapas o especialidades mediterráneas, Er Boquerón transforma cada momento en una experiencia de puro relax. Con su perfil equilibrado – alcoholicidad moderada alrededor del 4,8% vol. – invita a descubrir el Mediterráneo a sorbo.
El prestigio de Er Boquerón está atestiguado por reconocimientos internacionales prestigiosos. En 2014, conquistó dos Estrellas de Oro en el Superior Taste Award de Bruselas, otorgadas por el ITQi (International Taste & Quality Institute) por un jurado de 120 chefs y sumilleres entre los más autorizados de Europa, que alabó su sabor excepcional y calidad superior.